Uno
Los vimos aparecer en la otra costa como puntos casi
invisibles. Se fueron transformando en imágenes parciales: la punta de una piragua,
dos remos golpeando contra el río, unas manos sin humanidad, rostros ciegos.
Cuando las figuras se completaron todos sabíamos que esas personas no era de
por acá, que seguramente venían de Entre Ríos o de vaya a saber uno dónde. Pero
del pueblo no.
- -
Estos no son de Entre Ríos
– dijo uno que se jactaba de conocer a los habitantes de los pueblos vecinos.
El hombre- porque no podíamos decir el marido, aunque sí,
por esa forma de- era el encargado de dar las brazadas sobre el agua, con un
movimiento constante que hipnotizaba. Tenía la barba crecida de unos días. El
pelo quieto de haberse lavado con agua de río, el barro- el sudor -el viaje. La
mujer tenía los ojos gachos, pero parecía sobrellevar mejor el trajín. Tenía la
misma edad del hombre-¿la esposa?- y la cuerda que sostenía en su mano fue a
parar justo al muelle. Se bajaron sin hablar y extrajeron del centro de la piragua
una bolsa arpillera. Los dos hicieron fuerza por igual. En el hombre se vieron
unas venitas azules que le surcaban la frente y el cuello. La mujer apretó los
labios, nada más.
Uno de nosotros quiso acercarse a la pareja recién venida.
Pero algo lo detuvo, no sabemos muy bien qué. Cuando le preguntamos dijo que
fue una “fuerza” que lo expulsaba, un vientito con olor fétido que no lo
lastimaba pero que repelía. Los extraños pasaron entre los múltiples ojos que
los miraban sin entender. La mujer iba adelante y sospechamos que era la que
hacía toda la fuerza. El hombre, de vez en cuando, dejaba caer una mirada
furtiva sobre nosotros. Una mirada sin alma, de las que traspasan los cuerpos y
no tienen expresión.
-
¿Qué vienen a joder acá? –
el grito sonó desfasado, incluso para aquel que lo había proferido. No hubo
respuestas.
Los vimos desaparecer lentamente con la bolsa a cuestas y
supimos que no sería la última vez. Nadie los siguió, porque nadie quería que
esas miradas cayeran sobre sus ojos: nos chupaban el alma.
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